domingo, 14 de junio de 2009

PRIMER MENSAJE A LA NACIÓN DEL PRESIDENTE CONSTITUCIONAL DE LA REPÚBLICA DE EL SALVADOR, DON CARLOS MAURICIO FUNES CARTAGENA (2)


Como pueden ver, tenemos una tarea gigantesca por delante, pero ella no nos intimida. Nuestro país ya enfrentó problemas mucho más serios y supo encontrar los medios para superarlos. Pero todo fue más rápido cuando hubo paz y unidad. Precisamos reformar nuestras escuelas, reconstruir nuestros hospitales, modernizar nuestros caminos, ampliar y renovar nuestras fuentes de energía, defender nuestro medio ambiente. Precisamos, ante todo, la vida de las personas, en especial, de los que más necesitan. Y precisamos, sobre todo, promover la urgente cualificación de nuestra principal riqueza, que es nuestro capital humano.

¿Cómo es posible que millones de compatriotas emigrantes, trabajando duramente fuera del país, logren su realización y consigan mejorar su vida?¿Qué nos está diciendo esto? Es muy simple: nos está diciendo que EL PROBLEMA NO ESTÁ EN NUESTRO PUEBLO, EN NUESTRA GENTE, SINO EN LA MENTALIDAD DE LOS GOBIERNOS Y DIRIGENTES QUE HAN CONDUCIDO EL PAÍS.

La riqueza humana del país está dispuesta, sólo falta un gobierno sensible y patriota que la haga crecer. Yo quiero ser el presidente de ese gobierno. Y esto se logra a través de la mejoría de la educación y la ampliación de oportunidades. Esto se logra cuando los ciudadanos, en especial los jóvenes, perciben que existe un gobierno que no permite privilegios y coloca el talento, la dedicación y el esfuerzo como las únicas causas de promoción y de crecimiento.

Por eso, LES GARANTIZO QUE ESTE SERÁ EL GOBIERNO DE LA MERITOCRACIA, no el gobierno de privilegios de unos cuantos, de abuso de clientelas y de los vicios de padrinazgos sombríos. Aquí, las personas serán reconocidas por su talento y su honestidad, no por sus conexiones o por su apellido. Los únicos privilegiados de mi gestión gubernamental son aquellos que nuestro obispo mártir, Monseñor Oscar Arnulfo Romero, definió como “los más pobres”, como “los vulnerables”, como “los excluidos” del desarrollo económico y social.

Mis amigas y mis amigos: EN NUESTRO GOBIERNO, QUIEN TENGA MÉRITO SERÁ RECOMPENSADO Y QUIEN TENGA CULPA SERÁ EJEMPLARMENTE CASTIGADO. Lo digo en este contexto, y con el compromiso público que esto implica: EN MI GOBIERNO SE ACABÓ EL TIEMPO DEL PADRINAZGO Y DE LA IMPUNIDAD.

Y es con esta disposición, que vamos a enfrentar todas las formas de delito, en especial, el crimen organizado y su rostro más dantesco: el narcotráfico. Por causa de las carencias de las políticas nacionales, regionales e internacionales de combate al narcotráfico, esta plaga ha crecido en el mundo. Como “hidra de varias cabezas”, por cada una que se corta en un país, parece nacer otra más adelante. En este campo de derrotas casi sucesivas, América Central se ha transformado en ruta y en destino.

Sé que esta es una lucha en la que no se vence aisladamente dentro de las fronteras nacionales. Pero sé también, y estoy convencido, que un gobierno que desarrolla políticas internas rígidas y que se articula con otros países amigos, cumple su parte en esta batalla. Nosotros vamos a hacer eso con el máximo de control y dedicación. Daremos todo nuestro apoyo a los buenos policías, que son mayoría en nuestros órganos de seguridad. Pero identificaremos y castigaremos con rigor a aquellos pocos que se desvíen de su función y se vuelvan cómplices de estos criminales.

Es así, en forma gradual y localizada, que el narcotráfico comienza a infiltrarse y transforma gobiernos y gobernantes en sus rehenes. El Salvador no puede entrar en este circuito de terror y de miedo, como también no podemos dejar que segmentos de la sociedad, en especial las personas más pobres, sean rehenes de las pandillas y bandas, integradas por menores, no por eso menos peligrosas.

Las “maras” (las pandillas) no pueden continuar actuando y creciendo impunemente transformando barrios y comunidades en territorios libres para sus delitos. Vamos a luchar día tras día para imponer la ley y el orden en este sub-mundo de anti-ley, en este sub-mundo inhumano.

Mis amigas y mis amigos, vivimos un tiempo de crisis de ideologías y de carencia de modelos. En lugar de asustarnos por eso, nos debe estimular. EN LUGAR DE ENTRISTECERNOS, NOS DEBE ALEGRAR, PORQUE NOS ENCIENDE LA ESPERANZA DE ACTUAR CON FUERZA CREADORA EN EL MUNDO Y REFUERZA NUESTRA CAPACIDAD DE OPERAR NUESTRA ORIGINALIDAD. Precisamos, no sólo, perfeccionar las instituciones, sino también, crear nuevos modelos y nuevas formas de gestión y convivencia teniendo como base un sistema democrático cada vez más fuerte y renovado.

Para nuestra honra y felicidad, tenemos hoy aquí a honorables Jefes de Estado de varias naciones y que representan modelo y experiencias distintas. Cada país y cada uno de los líderes presentes nos pueden ofrecer ideas, inspiraciones y soluciones. Pero esta influencia será solamente positiva, si conseguimos hacer una síntesis de los que cada uno tiene de mejor y críticamente aplicarlas en nuestro país de acuerdo a nuestras necesidades y a nuestro pensamiento creador.

Precisamos crear un modelo nuevo de desarrollo nacional, un modelo nuevo de política social y un modelo perfeccionado de democracia que no sea una democracia falsa e incompleta de ciertas derechas que El Salvador tanto conoce y que por eso pidió un cambio en nuestro país. Tengo cariño y respeto por todos los Jefes de Estado, aquí presentes y aquí representados, a quienes rindo mi sincero homenaje. Todos ustedes, amigos y amigas, son símbolos vivos de la esperanza de sus pueblos. Una esperanza, incluso, que puede irradiar al mundo, como ocurrió con dos líderes que tuvieron un fuerte contenido simbólico en mi campaña electoral: me refiero al Presidente Barack Obama - aquí representado por su Secretaria de Estado, Hillary Clinton, esta mujer que honra a América e irradia el brillo del género femenino por el mundo -. Y me refiero también, al Presidente Luis Inacio “Lula” Da Silva, Presidente de Brasil, mi amigo personal.

Cuando mis adversarios políticos en la pasada campaña - distorsionando hechos y manchando la honra de las personas – intentaron falsamente descalificarnos, a mí y a mi partido, el FMLN, fuimos a buscar los ejemplos vigorosos del Presidente Obama y del Presidente Lula, como prueba de que líderes renovadores, en lugar de ser una amenaza, significan un camino nuevo y seguro para sus pueblos.

Yo recuerdo que, en la campaña, decía que el Presidente Obama probó que es posible reinventar la esperanza. Y recuerdo también, del Presidente Lula, que decía que demostró que se puede hacer un gobierno popular, democrático con una economía fuerte y una distribución justa de la riqueza. Y una de las cosas más hermosas de la política es, justamente, su capacidad de renovación. Y RENOVACIÓN ES, TANTO TRAER LO NUEVO, COMO HACER RENACER VALORES ETERNOS, como son: los valores del progresismo. Porque pueden haber fallado algunos modelos, pero los valores profundos del progresismo no murieron ni morirán jamás. Ellos están más vivos que nunca y son cada vez más necesarios en el mundo y, de manera más especial, en El Salvador.

Amigos y amigas, compatriotas. Nuestros desafíos son grandes, pero así los hemos aceptado desde hace mucho tiempo. Y mucho más ahora que el pueblo salvadoreño nos eligió para conducir los destinos del país. Somos otra forma de administrar y conducir la Nación. Para nosotros, la Patria, el país, no son sólo su territorio, sus recursos, sus símbolos. Para nosotros la Patria también es su gente: sus niños y niñas, sus ancianos, sus mujeres y sus hombres.

Somos dirigentes a los que no sólo les importa que “le cuadren los números”, que “le cierren las estadísticas”, queremos también que nos cuadre mejor la vida de todas las familias salvadoreñas. Hemos elegido vivir mejor con todos y no sólo con “unos pocos”. Hemos elegido crecer con todos y no sólo con “unos pocos”: esa es una decisión ética, filosófica, moral y religiosa. Cada compatriota es nuestro hermano y todos los salvadoreños y salvadoreñas son nuestra gran familia. PERO NUESTRA FÉ, NUESTRA ÉTICA Y NUESTRA FILOSOFÍA NO BASTAN POR SÍ MISMAS, SI NO LAS LLEVAMOS A LOS HECHOS y a las acciones concretas de gobierno.

Por eso, gobernar bien es la máxima expresión de compromiso con nuestro pueblo y con la memoria de Monseñor Oscar Arnulfo Romero, mi Maestro, guía espiritual de la Nación, cuya tumba visité esta mañana antes de dirigirme a este auditorio…

Hay dirigentes – y tengo que decirlo, porque no puedo comenzar mi ejercicio público sin una dosis importante de honestidad y de franqueza - , HAY DIRIGENTES, PARTIDOS Y FILOSOFÍAS QUE HAN TENIDO SU OPORTUNIDAD DE GOBERNAR Y HAN FRACASADO. Después de muchos años y de muchos esfuerzos es nuestro turno y nuestra responsabilidad.

El pueblo salvadoreño nos está mirando y nos juzgará en definitiva. Pero también nos miran los otros países del mundo y, en especial, nuestros países hermanos de Centro y Sudamérica. Ellos conocen muy bien nuestros sufrimientos y luchas. Muchos han sido, de modo diverso, fraternalmente solidarios. Ha llegado la hora de mostrar a todos que no hemos esperado tantos años para gobernar mal y terminar frustrando las ilusiones de nuestra gente. No somos sólo un país al que hay que ayudar y favorecer. Somos, seamos desde hoy, desde este instante, frente a los ojos de propios y extraños, un país, una dirigencia y un pueblo que luchó por una oportunidad, que finalmente la tuvo y que al lograrla no la desperdició, no la frustró y la supo llevar a su realización más plena.

Salvadoreños y salvadoreñas, este gobierno trabajará sin desmayo durante los próximos cinco años en una agenda de cambio estructural que va a beneficiar, tanto a los salvadoreños que aquí viven como a nuestros hermanos compatriotas emigrados. A ellos les daremos todo el apoyo necesario para asegurar sus derechos de trabajar, vivir sin temores y regularizar su situación migratoria, en particular, su derecho de ir y venir para posibilitar su reunificación familiar.

Por estas razones, el “Gobierno del Cambio”, que hoy inicia su labor, ha escogido a hombres y mujeres de dilatada experiencia y capacidad que reúnen, en los difíciles momentos del ahora, dos cualidades de gran valor: sensatez y honradez.

Somos concientes de que el destino de El Salvador está indisolublemente ligado a nuestros hermanos centro y sudamericanos. Por eso, SEREMOS DECIDIDOS IMPULSORES DE LA UNIDAD REGIONAL Y LATINOAMERICANA. En coherencia con esta visión, el gobierno que presido, dado su carácter progresista y pluralista, normalizará las relaciones diplomáticas, comerciales y culturales con todos los países de América Latina, esto significa que, de inmediato, SE REESTABLECERÁN LOS VÍNCULOS DIPLOMÁTICOS, COMERCIALES Y CULTURALES CON LA HERMANA NACIÓN DE CUBA…

REALIZAREMOS TODOS LOS ESFUERZOS PARA AMPLIAR, FORTALECER Y RENOVAR NUESTRA RELACIÓN CON LOS ESTADOS UNIDOS, a quién, históricamente, estamos ligados por muchos vínculos, entre ellos, la presencia de millones de compatriotas que ahí viven, ahí trabajan, ahí construyen sus sueños.

Repito lo que dije en la noche del 15 de marzo: Quiero que este día tenga el mismo sentimiento de esperanza y reconciliación del esfuerzo que hizo posible la firma de los Acuerdos de Paz en nuestro país. En este esfuerzo de reconciliación nacional, quiero convocar a todos, sin distinción, para que participen de él. Quiero llamar, principalmente, a ustedes, mis queridos jóvenes: VAMOS A HACER UNA PATRIA JOVEN, ALEGRE, ESPERANZADA. Vamos a construir nuestro país con alegría, con fé, con belleza, con fuerza creativa, sin traumas y sin pre-conceptos, con energía de vivir. Necesitamos acabar con lo que todavía queda de nuestro complejo de víctimas, porque eso alimenta el odio, la auto-conmiseración, el revanchismo y las disculpas fáciles. Aceleremos este proceso de renovación emocional y espiritual, el proceso de creer en nosotros mismos, de respetar y hacernos respetar, de dejar la sombra oscura de nuestras peores experiencias sociales y personales.

Amigos y amigas, vamos juntos a reinventar nuestro país y a traer de vuelta a nuestros hermanos emigrados, porque un país que es incapaz de albergar a sus hijos no puede vivir feliz. Vamos juntos a construir un país de sofisticación humana y sofisticación tecnológica. Un país – y aquí pido permiso a la gran poeta Gabriela Mistral, que nos llamó, cariñosamente, “El Pulgarcito de las Américas” - que no sólo sea el simpático “Pulgarcito de las Américas”, sino que, también, sea la expresión condensada de un mundo nuevo lleno de fuerza y de soluciones innovadoras, un país que haga que su pequeñez, la concentración absoluta de su fuerza y la condensación máxima de su conocimiento para producir vigorosamente la felicidad de su pueblo de ayudar aquí, en su pequeño espacio, la tarea de reconstruir el mundo.

Vivamos y gobernemos para que los demás pueblos y naciones digan: ¡hoy sí! Este Pulgarcito de América es un “gran gigante” del trabajo honrado, un “gigante” de la libertad y de la felicidad de su pueblo. Un país en el que nos sintamos orgullosos de ser salvadoreños.

Muchas gracias amigos y amigas, compatriotas. ¡QUE DIOS LOS BENDIGA A TODOS! ¡QUE DIOS BENDIGA A EL SALVADOR!

domingo, 31 de mayo de 2009

~¿Qué hay de nuevo?~: EXPO DE FOTO 2009

FOTO: KEVIN GUZMÁN


Compañero Universitario!!!, si quieres ver algo interesante date una vuelta por las instalaciones del Departamento de Periodismo de la UES, pues justo en "el sotano" se está llevando a cabo la Expo de Foto 2009 de los estudiantes de Licenciatura en Periodismo que cursaron la materia de Fotografía el año recién pasado. Los tópicos de las imágenes expuestas son diversos e impregnan las llamativas estampas de la realidad de nuestro país que lograron captar las lentes de los artístas. La Expo se mantendrá a lo largo de toda esta primera semana del mes de junio.

~Guzke~

lunes, 25 de mayo de 2009

~"Contraste Citadino"~




La tarde cae en el horizonte, y las aves zurcan el firmamento en busca de cobijo. Las nubes trazan pinceladas de mágico encanto y los colores que reflejan llenan de calidéz a aquella montaña, ese gigante dormido, el vigia de la ciudad. Hasta la belleza posee límites, porque...

...Abajo, en la ingrata tierra de los hombres, cientos de gentes pululan entre las agrietadas calles. Cada día por los mismos caminos, con las mismas máscaras puestas en el espíritu, suprimiendo con ello sus propias esencias. Esta es la jungla de concreto, la metrópoli agonizante. Los contrastes de sus estampas resultan hasta insultantes a la humanidad misma: apreciar el edificio más alto e impresionante y a sus pies, el niño de la calle, el "sin vos" (como dijera aquel sacerdote mártir), el "sin nombre", el muerto en vida. ¡Está por salir la impaciente lágrima de mi ojo!... pero la suprimo, como lo hace aquella gente pululante, lastimera, insignificante en espíritu. Y yo... yo sigo mi camino. Y al llegar hasta mi hogar, me sumergo en un profundo sueño... no quiero ser más como ellos...

~Guzke~

domingo, 17 de mayo de 2009

~CELULOIDE~:"Los Piratas de Silicon Valley"




Imaginen el mundo tal y como lo conocemos sin alguno de los aditamentos que han facilitado nuestro modus vivendi en el último siglo. Imaginen que pudiesen abrir una brecha en el tiempo y en el espacio y tuviesen la facultad de modificar algunos hechos importantes de la historia del desarrollo humano. Hagan que Edison se rinda en la manera número dos mil de cómo no hacer un filamento incandescente y, hoy, las calles y marquesinas iluminadas de ciudades como New York, Paris o Las Vegas serían utopías. Borren del mapa a todos aquellos eruditos que se aventuraron al análisis de los fenómenos eléctricos desde tiempos inmemoriales y, hoy, no habrían ni cables en las calles, ni enchufes en las casas.
Contraten constantemente a Leonardo Da Vinci para que pinte retratos sin parar, de ese modo lo distraerían de sus estudios sobre el vuelo de las aves, así él nunca trazaría proyecto alguno para una “máquina voladora” y al correr de los siglos nada animaría a los hermanos Wright para construir dicho artefacto; de esa forma, hoy, aún viajaríamos largas distancias en vapores y ferrocarriles. O simplemente pongan a Steve Jobs (fundador de Apple Computers) en el ejército y a Bill Gates (fundador de Microsoft Corporation) en un seminario religioso y, hoy, más de una cosa sería diferente. Aún: escucharíamos música en “cassettes”; compraríamos películas piratas en formato VHS; nos comunicaríamos vía correo aéreo con nuestros familiares en el extranjero; la fotografía seguiría siendo análoga; tendríamos, como única y exclusiva opción confiable, que acudir a las bibliotecas en busca de la tarea que luego escribiríamos con la ayuda de una vieja y oxidada máquina manual.
Conviertan a Gates en sacerdote aspirante a papa (o en violador excomulgado, uno nunca sabe…) y a Jobs en soldado héroe de guerra (o en traidor o lisiado) y seguramente todo lo anterior, o hasta más, sería el pan de cada día. Desde luego que no todo sería relativamente malo: las industrias de la música y del cine sufrirían menos monetariamente; sin duda habrían más oportunidades laborales para carteros y fotógrafos; los jóvenes dedicarían más tiempo de calidad a sus estudios y actividades de sano esparcimiento, porque no existirían las ataduras viciosas, estupidizantes y sedentarias de los videojuegos; las bibliotecas tendrían más afluencia de gente ávida de conocimiento, en fin… Y aunque nos llevaría mas tiempo realizar estas cosas en esa bizarra dimensión paralela, como ven, no todo sería relativamente malo.


Cuando nos sentamos frente a una computadora y la encendemos, poco o nada sabemos del porqué está ahí, frente a nosotros. En la década de los años setenta, los grandes fabricantes de ordenadores –como IBM—no tenían ni visión ni intención de crearlos para uso de la gente común, pues consideraban que la complejidad en el manejo, funcionamiento y mantenimiento de estos dispositivos estaba sólo al nivel de entendimiento y capacidad económica de las grandes empresas y los gobiernos de las naciones poderosas. Sus objetivos estaban orientados expresamente hacia aquello que les resultara más rentable a corto plazo. Podría decirse que como hombres de negocios eran formidables, no así como hombres visionarios.
No pensaron en la posibilidad de que al simplificar la complejidad de las computadoras y encontrar el modo de adaptarlas para que realizaran tareas simples, crearían un nuevo y llamativo mercado. IBM no lo pensó, y hasta se dio el lujo de restarle importancia, de modo que aparecieron en escena dos verdaderos visionarios que, con el tiempo, se convertirían en grandes contrincantes para luego terminar siendo grandes aliados. He de referirme a los señores anteriormente mencionados: Steve Jobs y Bill Gates. Estos tipos se atrevieron a desafiar los paradigmas de su conflictiva época y se adjudicaron el crédito de llevar la era de las computadoras al siguiente nivel: la masificación.
Por ello, muchos les admiran, algunos hasta les idolatran. Empero, muy pocos se lanzan a cuestionarles al respecto de la legitimidad de sus procesos creativos, de sus iniciativas innovadoras, de sus proyectos iniciales. De entre las críticas que se les hacen a esos dos personajes, trataremos de profundizar en una de las más sustanciales y populares de los últimos tiempos: la contenida en el filme del director Martyn Burke, “Los Piratas de Silicon Valley”. Esta cinta se basó en el libro “Fire in the Valley: The Making of a Personal Computer” escrito por Paul Freiberger & Michael Swaine.
[1]


Aquí se narran los controversiales y poco mencionados hechos que dieron origen a los gigantes de la computación, Apple y Microsoft, todo desde la perspectiva de Steve Wosniak (antiguo socio de Jobs) y Paul Allen (socio de Gates). En síntesis, la película expresa que, tanto Jobs como Gates, de alguna manera terminaron plagiando la mayoría de los desarrollos tecnológicos que expusieron al mundo como “de iniciativa propia”.
Presentados de la manera más simple, los hechos mas trascendentales en esta versión de la historia fueron los siguientes: Primero, Apple le “roba” a Xerox el soporte de hardware e interfaz gráfica para utilizarlos en su proyecto definitivo, la Macintosh. Apple creció. Luego aparece Microsoft y, ofreciéndole a Apple su “inocente cooperación” para mejorar la hoja de cálculo del sistema, copia la interfaz gráfica de la Mac y, acoplándola con el programa MS-DOS (que originalmente se llamaba Q-DOS, el cual compraron a un tipo desalineado por $50,000, nada en comparación con los millones que ganarían) y con su rudimentario soporte de hardware, crean un nuevo sistema, Windows. Microsoft creció y con el paso de los años, ha superado y absorbido a Apple en el mercado, de tal manera que hoy en día, aproximadamente el 90% de la población mundial con computadora posee un equipo PC con un sistema operativo Windows (aunque muchas veces no sea legal).


En la película, más que el mismísimo Bill Gates, la trama parece centrarse desde el principio hasta el final en Steve Jobs. Este personaje es sin duda el más matizado e interesante, no sólo por la imagen, hasta cierto punto, histórica que representa, sino también por la condición humana en que se le enfoca en reiteradas ocasiones: un sujeto con problemas psicológicos causados por la ausencia de su madre biológica en la niñez. Un joven que se refugia en las comunidades libres de los hippies buscando el propósito de su vida mientras desafía el status quo, tiene sexo libre y consume drogas. Un tipo quien, enfrascado en sus visiones megalómanas de posibilidades infinitas, se desvía constantemente hacia el borde de la locura que le provoca su enfermizo perfeccionismo.
Al respecto, Wozniak dice: “Mientras yo me la pasaba entre circuitos de ordenadores, Steve siempre andaba en otros mundos (…) Además, le gustaba recoger manzanas en Oregon”.
[2]
Llega un momento en la vida del joven Jobs, en el que se siente desesperado por la incertidumbre de lo que le deparará el futuro. Sin embargo, la genialidad que su amigo Wozniak posee para la electrónica, le saca de su estado depresivo y le impulsa la visión de romper las barreras y encontrar el modo de llegar a la cima de la manera más rápida e innovadora.


Jobs se aventura entonces a buscar el financiamiento para arrancar su negocio en la cochera de Wozniak. Al final, consiguió $500,000 de la tutela del inversionista Mike Markkula; pero antes, tocó varias puertas en bancos que terminaban por rechazarle simplemente por su desalineada apariencia: Barbado, melenudo, playeras coloridas, pantaloncillos rotos de mezclilla y un par de sandalias de cuero. Todo un hippie urbano.
Entonces decide tomarse las cosas en serio y ataviarse para la ocasión. En una escena, Wozniak se sorprende al verle afeitado, a lo que Jobs responde: “a los bancos no les gustan las barbas”.
[3] Misma sorpresa cuando Apple presenta sus piezas tecnológicas en una gran feria de computadoras y se ve a Jobs vestido de traje. En fin, todo iba viento en popa para Apple Computers, y, al cabo de dos años, se trasladaron de la vieja cochera a unas amplias y modernas instalaciones en el Silicon Valley nombre de la zona sur del área de la Bahía de San Francisco, en el norte de California.[4]

Paralelamente se presentan en la trama, los hechos que se ligan a Bill Gates. Se le ve a él, y a su amigo de infancia Paul Allen, como estudiantes de Harvard. Como la mayoría de los universitarios que no vislumbran bien su futuro, se les ve jugando partidas de póker, parrandeando y emborrachándose sin medida.


Pero esas acciones sin rumbo desaparecen de golpe debido a la pasión de los dos amigos por las computadoras desde la niñez, la cual les lleva hasta Albuquerque luego de enterarse en la revista Popular Electronics, que un tipo que ha construido el primer ordenador minimizado (llamado ALTAIR) y que está solicitando un lenguaje para su funcionamiento.
El joven Bill, a pesar de su inocente apariencia “nerd” y su mala suerte con las mujeres, en otros ámbitos detestaba perder y poseía un enorme poder de convencimiento: las habilidades perfectas de un buen vendedor. La película lo muestra, en repetidas ocasiones, recurriendo a muchas artimañas para lograr sus objetivos empresariales cuando Microsoft aun estaba en remedos de oficina.


Llegó al punto de burlar al gigante IBM, convenciéndoles de que habían desarrollado un sistema operativo que les interesaría, cuando éste ni siquiera existía aún.
Ciertamente, Gates no era un perturbado en comparación con Jobs. En el momento en que tiene contacto con él y le toca convencerlo de su lealtad hacia Apple, se le muestra sereno e inmutable, con la paciencia perniciosa de una víbora, cosa que saca de sus casillas a Jobs, pues está acostumbrado a desquitarse con todos y a hacerlos desvariar como él en momentos de suma presión.


Al cabo de esta odisea, Bill traiciona a Steve bajo la premisa de Picasso: “los buenos artistas copian, los grandes roban”, y como es del conocimiento público, se adjudica la victoria en la batalla de las computadoras personales.
La película es bastante puntual con respecto a la sucesión de los hechos y sabe centrar la atención de quien la mira en los detalles que ellos quieren que se miren. Hace esto de una manera tan descaradamente explícita, como si se lo estuviera explicando a un niño, que hasta saca por un momento a sus personajes de la trama y los coloca en un plano de comunicación directa con el espectador. Este elemento es irónicamente jocoso, pero no deja de ser llamativo, que al final es lo que toda cinta cinematográfica pretende.
Una perspectiva que no está de más analizar, perfecta para aquellos que se apasionan con las teorías conspirativas y para los que siempre buscan ir más allá de lo que todos perciben.



Fuentes de primera mano:
[1] WIKIPEDIA. Artículo PIRATAS DE SILICON VALLEY, en http://es.wikipedia.org/wiki/Piratas_de_Silicon_Valley
[2] WOZNIAK, Steve, PIRATAS DE SILICON VALLEY, Película. Turner Network Televisión (TNT), 1999, Estados Unidos de América
[3] JOBS, Steve. PIRATAS DE SILICON VALLEY, Película. Turner Network Televisión (TNT), 1999, Estados Unidos de América
[4] WIKIPEDIA, Artículo SILICON VALLEY, en http://es.wikipedia.org/wiki/Silicon_Valley

HASTA EL PRÓXIMO ENCUENTRO, DIOS MEDIANTE
~Guzke~

miércoles, 6 de mayo de 2009

Recuerdos del Viaje en Fotografías...

El pasado fin de semana (2-3 de Mayo), llevando a la práctica la planificación académica de campo, en la cátedra "Semiótica de la Imagen", mis compañeros y yo visitamos El Pital...

Una experiencia a la que cada quien le agrega el calificativo...

A continuación, algunas imágenes de aquel lugar...




~LIBROS, LIBROS, LIBROS~: "El Dinero Maldito"


El 24 de julio de 1968 se cumplieron 100 años de natalicio del magnífico Alberto Masferrer. Con motivo de ello la entonces Dirección General de Cultura del Ministerio de Educación proclamó 1968 como el "Año de Masferrer", así se lanzó la quinta edición de sus obras.

Seis años más tarde, en 1974, la nueva Dirección de Publicaciones del MINED se dió a la tarea de recopilar nuevamente los escritos del inigualable pensador salvadoreño y de publicarlos en una colección llamada "Cuadernos Masferrerianos": "¿Qué debemos saber?", "La Religión Universal", "El Minimum Vital", "Niñerías", "Prosas escogidas", "Leer y escribir" y, por supuesto, su escrito más representativo- y que tuve el placer de tener a mi disposición- "El Dinero Maldito".

Masferrer escribe acá como un iluminado entre la decadencia que le rodea. San Salvador, a finales del siglo XIX y comienzos del XX, en el cual habitaba, le inspira a filosofar en el "por qué" del estado deplorable y falto de esperanza que inunda el ambiente citadino.

La reforma cafetalera de la década de 1870- que si bien es cierto catapultó a El Salvador hasta convertirlo por un tiempo en uno de los principanles oferentes del "grano de oro" en el mercado internacional- incidió tan negativamente en la forma de vida de los más pobres, que hasta hoy en día se viven las consecuencias de ello. Empero, los libros de Historia Oficial nos pintan un esplendor como ningún otro en la historia, a cerca de la vida en la ciudad de esos días: salones de baile y tertulias, clubes exclusivos, casinos lujosos, funciones de teatro y cine en boga, la innovación de los "carruajes sin caballos", las glamorosas modas de las delicadas señoritas y los elegantes atavíos de los educados mancebos, los banquetes, la etiqueta, los modales y las cortesías. Todo felicidad, todo progreso, todo plenitud... y San Salvador cada vez con más infulas de ciudad cosmopólita, mientras más vanalidades traían en la mente los pasajeros de los vapores y ferrocarriles.

Estas eran las acciones de la oligarquía, de los dueños de las fincas y los negocios, quienes con lo anterior no sólo se conformaban intentando cubrir con un telón de seda el escenario de la cruel realidad que ellos mismos provocaban con su avaricia, sino que le escribían más drama al montaje de la obra: No sólo les bastaba explotar a la clase obrera de sol a sol, de lunes a sábado, sino que también fomentaban la decadencia en sus días de descanso, permitiendo que el Estado y los gobiernos municipales legalizaran antros de malamuerte para su perdición espiritual.

Masferrer nos relata el respecto: " A seis cuadras, Oeste, me queda el Hospital, a donde va, a todas horas, una caravana de dolientes, pobres o miserables los más, a ver si les dan algún alivio. A cinco cuadras, en dirección contraria, me quedan tres estancos, donde se bebe de día y noche; donde la pianola, el fonógrafo, los gritos de los ebrios y el chocar de vasos y botellas ensordecen los oídos de los transeúntes, y también su conciencia, para que no piensen en los dramas que ahí se incuban. Frente a mí, a una cuadra, está la penitenciaría, donde viven los criminales desvalidos; los que no tienen la llave dorada que abre las puertas de la Justicia. Los Domingos, desde muy de mañana y todo el día, la vida enlaza esos tres antros en que el vicio, el crimen y el dolor se funden en una trinidad fatídica. (...) Se trabaja toda la semana ¿Qué cosa más justa que bajar el domingo para descansar, para divertirse? Por eso, desde muy de mañana, bajan los labriegos, limpios, endomingados, decididores, ligeros; dan una vuelta por la ciudad mientras se abre el estanco, y apenas este despliega sus fauces, entran y beben. (...) Y entonces todo huye, todo se desvanece: la memoria, la atención, el juicio, el sentimiento del yo, el dicernimiento del bien y del mal: es la locura, última forma de la embriaguez, que franquea el paso del hombre a la bestia, de la bestia a la fiera. Y entonces viene la sangre (...) De esa sangre, cristalizada en el Presupuesto y transformada luego en la mentira de la Cultura, vivimos y gozamos nosotros los privilegiados. Con esa sangre vamos a Europa, a divertirnos y a corrompernos, si todavía nos falta corrupción; con esa sangre se paga el diploma del médico y del jurisconsulto; con esa sangre nos costeamos las fiestas diplomáticas y los banquetes patrióticos; con esa sangre cubrimos los gastos de mil cosas supérfluas, dañosas, tontas o inútiles; con esa sangre sostenemos la vida de monerías que imaginamos civilización y progreso. Y con esa sangre, nosotros los señores de la Tierra y del Comercio y de la Banca, vosotras las nobles matronas, vosotras las señoritas gentiles y nosotros los caballeritos apuestos; con esa sangre se pagan nuestros ocios, nuestros lujos, nuestras joyas, nuestras mansiones, nuestras quintas, toda nuestra vida ociosa y mentirosa, gris y charlatana, alimentada incensatamente con el dinero maldito. EL DINERO MALDITO... esa es nuestra vida... esa también será nuestra ruina..."

La prosa sublime, excitante y rica en existencialismo de Masferrer, nos invita constantemente a la reflexión de los aspectos que realmente perjudican desde sus cimientos a nuestra sociedad, los cuales tienen su raíz en la ignorancia, el alcoholismo y en sus consecuencias directas: la indiferencia, el crimen, la pobreza y muchas otras bajas pasiones que degradan el espíritu individual y colectivo en un continuo ciclo vicioso.

A lo largo de sus primeros siete capítulos, se percibe un muy razonado y sano aire de crítica realista en diferentes contextos: desde la familia (cap. II: En la casa del ebrio), pasando por la sociedad (cap. III: Pan o revólver; cap. V: El Estado corruptor), hasta llegar a la humanidad misma (cap. IV: El Cómplice; cap. VI: sembraron los vientos...) abarcando con ello las diferentes esferas en donde se desenvuelve el hombre a diario, dándole a esta obra un alcance y entendimiento universales y atemporales.

Finalmente, en su octavo y último capítulo, EL DINERO MALDITO nos insta a ser agentes de cambio de al manera que podamos, estemos donde estemos, seamos quienes seamos en la escala social. Nos da sugerencias y luego exhorta a todos los que formamos el país a mejorar las cosas: a la madre, a la mujer que se casa, al adolescente común y despreocupado, al hacendado, al padre de familia, al empresario, al banquero, al maestro de escuela, al religioso y, por último, a los intelectuales, a nosotros los universitarios. Pero particularmente, A NOSOTROS LOS PERIODISTAS EN FORMACIÓN, y lo hace con estas palabras:

"Sí, si quisieras, podrías ayudar (...) Tú, hombre de pluma, que más que nadie tienes la obligación - porque más se exigirá a quien más se le ha dado -, si pensaras que triste oficio vives con pasarte los días contando chismes, hablando sin pensar, mixtificando ideas y desfigurando los sucesos, cuando podrías ser el guía, el faro, la sal de la tierra... podrías ayudar." EL DINERO MALDITO es un libro que ha pasado la prueba del tiempo y muchos de sus prolíficos planteamientos han perdurado no sólo por su naturaleza irrevocable y realista, sino tambien, porque El Salvador y América Latina en general, aún siguen ahogados en problemas de toda índole. Depende de todos nosotros hacer que la teoría trascienda a la practica y asi "poder ayudar".

HASTA EL PRÓXIMO ENCUENTRO, DIOS MEDIANTE
~Guzke~

sábado, 25 de abril de 2009

¿Qué tanto conoces a una persona?